viernes, 8 de octubre de 2010

Lider Moderno


De semblante imperturbable, el experimentado Messi proyecta su joven figura con prodigiosa serenidad. Habitualmente sus movimientos se rebajan mansamente (por efecto del adoctrinamiento y la costumbre) al compás de sus colegas, para luego arremeter, como un sueño reiterativo, con matemática imprevisibilidad.

Sus detractores (siempre los hay) esgrimen, no sin fundamentos, que aún no ha destacado su desempeño en la selección argentina; que no ha sido capaz de cargarse el equipo al lomo; que su valía depende irremediablemente del funcionamiento superlativo del conjunto del cual es parte.

Nada más cierto, nada más injusto con su esencia. Lionel Messi es un producto estrella de la Globalización. Su No-Ser exige pertenencia, descree de lo individual. No desea ser idolatrado (o distanciado) sino fundido en la algarabía de lo indiferenciado. Su desmesurado talento, forjado en lo colectivo, repudia la gloria unívoca.

Super Maradona

























Todo lo bueno y todo lo malo le pertenece. Genera en los mortales una incertidumbre insoportable que incita las más inverosímiles reacciones.
 

En el diario El País de España en su edición del 5 de octubre de 2010, se publicó una nota en la que dos universitarios encumbrados atribuyen a Maradona nada menos que la decadencia social y económica de Argentina, el feroz retroceso y degradación social en que devinimos. Una acusación mitológica e infantil.
 

En el otro extremo (en su punto más próximo) cuatro rosarinos que crearon la Iglesia Maradoniana en 1998, sostienen que estamos viviendo en el año 49 después del nacimiento del Mesías. Son fieles contemporáneos de un Dios errante y magnánimo a quien vieron nacer y no pueden juzgar.

martes, 5 de octubre de 2010

Cuadros por segundo

 



No existe registro fílmico de alguien que haya marcado tanta diferencia con el resto de sus contemporáneos como lo hace Lionel Messi.
Es sublime observarlo por televisión en “slow motion”. No tanto por la simple belleza de su silueta en movimiento, de su velocidad, sino por el contraste absurdo y gracioso que propician sus colegas.
En ocasiones, es como ver dos películas montadas, cada una a su propio ritmo, y superpuestas mágicamente. Cuando el plano es nítido y preciso, podemos percibir más fotos o cuadros por segundo del argentino que del resto.

viernes, 1 de octubre de 2010

Los catalanes

 



Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
Joan Manuel Serrat


Atraídos engañosamente por el fulgor del manoseado y altivo trofeo, no vacilamos en alabar al victorioso. Exigidos de optimismo, justificamos el pasado con recetas tautológicas. La identificación con el ganador es profunda, gozosa y etérea. La lógica del Juego, que inexorablemente prodiga vencedores y vencidos justifica al espectador y lo sostiene. La Maquinaria del fútbol multiplica, como espejos enfrentados, las instancias de definición, las partículas infinitesimales de la gloria.
Insatisfechos luego, infieles, aguardamos con avidez la próxima contienda. Visto así, el Fútbol puede resumirse a una suerte de obituario: bastaría listar en unos pocos volúmenes la totalidad de equipos, jugadores, formaciones tácticas, estadios, torneos y resultados para compendiar enteramente la Historia Universal del Fútbol.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los Ingleses














Sin contradecir su linaje los ingleses inventaron el football.
Un típico juego de arcos y balón con hombres dispuestos a uno y otro lado, sometidos a una única y terrible condición: podrían valerse de todo el cuerpo para tocar el balón, menos  (y allí radica su esencia antinatural) de las extremidades superiores.